Campos de refugiados en Belén: Dheisheh y Azzah.

August 20, 2018

Bethlehem, Belén en su lengua local, ampara 3 campos de refugiados. En una entrada anterior hablamos de Aida Camp, donde reside el equipo en terreno de Palspain 2018. Dheisheh Camp y Azzah Camp son los otros dos campos que, integrados como barrios, constituyen esta ciudad bíblica.

 

Dheisheh Refugee Camp se trata de un terreno de 0,33km2 cedido por Jordania en 1949 a la ONU. Comenzó como un campo sembrado de tiendas unifamiliares. Cuando empezó a entenderse que el retorno de los desplazados no llegaría en un presente, ni futuro, cercanos, se construyeron pequeñas habitaciones de cemento, habitáculos de 3 metros de dimensión llamados por sus habitantes "latas de sardinas", vivienda para familias de 6 a 14 miembros de media; más tarde, buscando un vivir digno, comenzaría la edificación. Actualmente recoge unos 15000 refugiados, el campo más grande de Belén. (Imagen: "Lata de sardinas")

 

Llama la atención la limpieza de las calles en comparación con otros campos como el de Aida, o el resto de la ciudad de Belén en general. Al tratarse de una población tan grande en un espacio limitado se ha terminado desarrollando, por necesidad, una cultura de limpieza fuerte y extendida. Tal y como dice la gente local, la basura equivale a enfermedad.

 

 

Adentrémonos en sus calles, laberínticas y repletas de murales y pintadas, algunas de ellas, en hebreo, de soldados israelíes que trataban de dejar indicaciones para las incursiones de sus tropas. Pintadas de políticos que dicen "Ana" (yo) ante la pregunta de "quién queda a cargo", crítica de una población marginada e ignorada ante una corrupción que sustenta la ocupación. El Handala, símbolo del refugiado palestino, un niño descalzo que es testigo de la ocupación israelí cuyo rostro solo será visible cuando esta termine, personaje del dibujante Naji Al Ali, asesinado en 1987. A la entrada se impone el centro de salud de la ONU. Entre estas calles encontramos instalaciones como una clínica médica donada por el gobierno japonés, colegios no mixtos de la ONU, un centro de saneamiento también de la ONU...

 

 

 

Azzah Refugee Camp es, sin embargo, el campo más pequeño de la ciudad con 2500 habitantes hacinados en 500m2, también creado en 1949 en las mismas condiciones que Dheisheh. Se integra en su mayoría por familias pobres sin capacidad ni oportunidad para salir de este. Situado entre las dos principales calles de Belén, Hebron Street y Nativity Church Street, su crecimiento, como en todos los campos de esta ciudad, es inevitablemente vertical. De calles angostas y tortuosas, prevalece sobre cualquier otra simbología política el PFLP (partido comunista palestino) al igual que en Dheisheh, su principal bastión en Palestina, lo que le hizo ganarse el sobrenombre "El castillo rojo". Carecen de escuelas y centros de asistencia médica. Pese a ello tiene un 100% de alfabetización. Para la educación recurren a la estructura de Aida Camp, para la salud han de recurrir a Belén, con los costes que ello conlleva.

 

En los campos de refugiados de Palestina la ONU se encarga de la gestión y la organización de la recogida de residuos y el saneamiento (por ejemplo del alcantarillado), de la salud y de la educación. La precariedad es absoluta, más aún desde 2006 cuando empezó a caer en picado la financiación y por tanto decrecer la provisión de servicios, una caída que continua a día de hoy, agudizada en el año presente 2018 por el bloqueo económico y cese de aportación a la UNRWA que ha instaurado el gobierno de Donald Trump.

 

En el caso de los refugiados palestinos de Líbano, Jordania, Siria y Palestina, no es la ONU sino la UNRWA (United Nations Relief and Works Agency for palestine refugees in the near east). La ONU se financia directamente por los países que la componen mientras que la UNRWA debe realizar una búsqueda activa de financiación a través de donaciones, foco del bloqueo establecido por Trump. La población de la que se ocupa la UNRWA no entra en el computo general global de población refugiada de la ONU, aunque equivale por sí sola a 1/4 de dicho computo global. Hay quien argumenta la importancia de separar esta población, dado que resulta en consecuencia como el único órgano supranacional que reconoce a la población palestina como tal, además de remarcar el carácter singular de su contexto de ocupación y colonización en pleno siglo XXI.

 

 

La historia de resistencia, sufrimiento y resiliencia de estos campos es tan amplia como la historia de la ocupación y colonización. Durante la Segunda Intifada Azzah quedó sitiado por el ejército israelí privado de agua y alimento durante 10 días, sobreviviendo mediante la colectivización de recursos y el racionamiento. Dheisheh camp fue cercada con una valla y permaneció bajo control de accesos y vigilancia constante desde 1988 hasta 1995 cuando la población reaccionó a las condiciones a las que se veía sometida derribando la valla en un alzamiento general. 100 detenidos al día siguiente fue el precio. La represión sobre esta población ha sido extrema, ejemplo de ello fue la política de "kneecapping" (lesión de rodilla)  adoptada por el Capitán Nidal, como lo bautizó la gente del campo, quien declaró que ya nos les convertiría en héroes, sino en discapacitados. "Haré de la mitad de vosotros discapacitados y dejaré que la otra mitad empuje las sillas de ruedas", amenazando así a la población desde los megáfonos de las tropas, tácticas de terror y represión. La asociación Badil ha recogido tal concentración de casos de jóvenes lesionados que resulta evidente que los "leftknee" (rodilla izquierda) no son cuestión de un error, sino de una sistemática.

 

En ese mismo año, 1995, iniciaron una sublevación negándose a pagar impuestos por el agua y la electricidad a un gobierno negligente que los tenía en el abandono y desamparo, al grito de "llevadnos a nuestro hogar y pagaremos impuestos", grito que se propagaría por el resto de campos de Cisjordania clamando presión sobre un gobierno que asimila y compra la disidencia, allana la resistencia y agrava, desde el colaboracionismo, el control y la represión sobre su propia población.

Recientemente Dheisheh quedó sin suministro de agua desde el 23 de julio al 10 agosto. Como consecuencia su población se alzó y amenazó con bloquear las carreteras de Belén, recuperando el suministro al día siguiente. Una comunidad que ha aprehendido la acción directa y la organización popular como herramienta frente a la marginalización y el abandono.

 

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